domingo, 25 de mayo de 2025

Una conversación fugaz


Mientras esperaba en la conglomerada guardia de la modelo de Caseros, se asoma mi vieja en silla de ruedas con un camillero.

El barbijo por las tetas, la bigotera del tubo de oxígeno, los anteojos en la frente.

Me acerco corriendo, asustado porque hacía dos horas que no salía por la puerta doble de la sala con los boxes de cortina blanca, carteles que decían no golpear, no molestar y un perímetro en el piso amarillo y negro en la entrada que decía no permanecer en esta zona (se ve que ya no había forma de pacientar la impaciencia de los pacientes).

Mientras el camillero se la llevaba, una conversación fugaz:
"Me van a hacer una tomografía". Sí, ya sé, cómo estás, ma?. "Parece que me van a dejar internada". Sí, ya sé, yo lo autoricé. "¿Cómo que lo autorizaste? Te voy a matar. No te vayas". Tranqui, te espero acá, mamá.

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