Yo soy la mancha de humedad que vió su indiferencia
Yo soy el parlante que escuchó la gran sarta de excusas inventadas
Yo soy la camiseta que quedaba grande y pesó con promesas fantaseadas
Yo soy el piso que saboreó la sal de tus lágrimas impotentes
Yo soy las fotos encajonadas que intuían ser quemadas
Yo soy el brillo de la pantalla que olía el desaliento de tus palabras
Yo soy los pelos de sus pestañas, secas, duras,ágrias que permanecían intactas
Yo soy el Durlock blanco que mantenía el equilibrio para no caer y partirse en mil pedazos
Yo soy el pañuelo que apretaba su cuello y ahogaba su verdadero deseo.
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