Me voy
hacia aquel lugar que nunca podré
volver a pisar
Estoy
convencido de que me encontrarás
jugando en el rosal
Hurgando entre recuerdos sobrios
que te traigan a ese niño
sólo, sin rumbo
Yo soy
sus ojos que intentan descifrar
su propia piel
Yo escribo la primera palabra, la pluma escribe el resto... Canciones, descripciones, momentos, deseos, catársis, sentir. Todo aquello que siento al momento de escribir está acá.
Me voy
hacia aquel lugar que nunca podré
volver a pisar
Estoy
convencido de que me encontrarás
jugando en el rosal
Hurgando entre recuerdos sobrios
que te traigan a ese niño
sólo, sin rumbo
Yo soy
sus ojos que intentan descifrar
su propia piel
Nunca más
nunca más me marearé
en tus rulos rubios de plástico cincelado
tus listones encerados de barniz roble suave
tus volantes que fracasan al doblar
las risas como música ambiental
las luces cálidas como abrigo
el destello de decenas de cámaras fotográficas
alumbrando nuestro destino
el miedo de perderte de vista por corto tiempo
que antecede a la alegría de encontrarte nuevamente
el sostén frío del que me alivio
cuando me estiro al alcanzar el aire
acariciando la victoria
la posibilidad de ganar otra ronda
otra vuelta
nunca más
nunca más me marearé
La culpa católica carga en sus hombros
son cadenas de hierro largas
entrelazadas que aprietan
la caja oxidada del secreto
son silencios ancestrales,
costumbres heredadas sin hablar,
sin repetir y sin soplar, díganme
¿Cuál pesa más?
¿Lo hecho
o lo no hecho?
Pesa tanto que no hay techo ni hay piso
el centro de gravedad
que habita en su garganta
al pronunciar las palabras
que nunca se animó a decir
y que por primera vez soltaba su temor
al desencadenante consecuente
se rompen las cadenas
cae la caja de óxido
ahora lloramos los dos
ahora cargo yo
pero soy libre
Soy hijo del sacrificio
del trabajo hasta el cansancio
inestable
hijo del 2001
del trueque
del 1 a 1
de los espamos de dinero
que arropaban navidades con regalos fantasiosos
hijo del divorcio
de las discusiones públicas
de la grieta política
de la primera ingeniera
o el comerciante afortunado
pero soy nieto del secreto
de lo no dicho
compartiendo nichos y nombres en el cementerio
de la bebida
de la vergüenza
la lujuria de perderse en cada trago
el mandato de ser hombre
la sensibilidad muda de palabras
la fortaleza de ser ancla y pan para la familia
el sube y baja de los roles me marea
sus padres eran duros
tercos
aún más callados
algunos muertos de tristeza
otros ni siquiera se daban el lujo
de soñar con recuerdos de su tierra
más bien era el tormento de lo no resuelto
testigos del hambre
la miseria humana
como también así compartir lo poco
como quien separa las migajas de un pan duro
como quien comparte su cama una noche
para que sus hermanos no pasen frío
Sea flexible, laxo. Si puede llevar su pierna a la nuca, genial, va por buen camino. Prepárese para las conversaciones a través de la puerta del baño. Olvídese de su intimidad por esos momentos donde la charla prima por sobre todas las cosas. Respire. Prepárese para sentirse amado incondicionalmente. Prepárese para recibir también enojos y reclamos impulsivos, raros. Cocine para ellos, recíbalos en su casa con amor. Les brindarán historias pasadas, un sinfín de aventuras. Ríase de las frases incómodas o las puteadas poco ortodoxas. Si empiezan a discutir de política, tire algún comentario descontracturante. Sostenga. Sea usted mismo. La va a pasar mal si finge, se dan cuenta. Relájese, acá nadie lo va a juzgar. Quizás mucho no va a poder hablar, asienta con la cabeza y sonría si le interesa. Abrace. Diga lo que siente. Recibirá intuiciones, cariños, locura y te amos espontáneos.