viernes, 25 de octubre de 2024

¿Cómo te explico?

Uno tiende a desarmar el sol
y luego se equivoca porque
no hay forma de levantarse
del sentirse incompleto

Si tiendo a llevarme
de lugares por momentos
de paseo en paseo,
en pareos ajenos.

De comillas que usaba
para advertir una mentira
de promesas que inventaba
para salir deprisa

¿Es tan solo el sentimiento
que somete al pensamiento?
¿O es tal vez la cuerda clavada
en mi piel que pide ser punteada otra vez?

Lo único que sé es que aguanto
mis ganas de escribirte esta vez.
El orgullo te gana.
De a una batalla a la vez.

¿No ves que una vez al mes deseo
que desaparezca mi test de best?
¿Cómo te explico que ves el cielo
y te devuelve la sonrisa?

lunes, 21 de octubre de 2024

A veces las palabras se comen las letras

A veces las palabras se comen las letras
Como un tiburón se come a un pececito
Sin embargo, esa palabra cual humano circunscrito,
tiende a culparse por haberlo hecho.
Mas no hubo intención de hacerlo.
Pero lo hizo, y por eso será juzgado.
Por todas las dietas que rompió y juró retomar el lunes.
Por toda la tos atorada en su garganta
el puntito de la "i" que quiebra la angustia en su pecho.
Que alienta a seguir la coreo de la víctima sin rumbo.
No hay fuente que remarque su consciencia.
No hay punto, ni coma, ni el que se escondió se embroma porque...
Su vida son los puntos suspensivos...
Y si se queda ahí,
¿Se queda sin palabras?

La casa está en orden

La casa está en orden
pero los pensamientos se escapan por las ventanas
la casa está en orden
pero la emoción por verte llegar es fútil

La casa está en orden
y la coraza que me puse es profiláctica
para enojarme sin cadenas hasta evitar
la herida que me cortó tu ausencia

Ya no hay bombachas colgadas en el piano
ya no hay tapas por cerrar
ya no hay pelos que sacar de la bañera
ya no hay bicis que mover del garaje

Ya no hay lapiceras que se pierden
ya no hay ropa sin doblar
ya no hay pasto sin regar
ya no hay platos sin lavar

Me cuesta mucho recordar
el resto que quedó atrapado entre los dientes
si duele mucho más el orden que tal vez
el desorden que quejaba eternamente...