La brisa que ingresa fría por la ventana. La ciruela mordida tendida en la cama. Tibios mates que inmóviles dejan de saber a lucha. Es la gota que rebalsó la pava. Así nomás, me desayuno que el arte está en el detalle y en el contraste entre desearte y besarte. El zorzal se posa sobre la esquina y mira. Escucha el clapeo de la carreta llevando hambre. Quizás lleva también un pan con mate cocido y diferencia de clase. ¿Será eso la patria? - Se pregunta. (Yo me pregunto si alguna vez el bullicio le hará olvidarse que puede volar). Mientras recibo mensajes de feliz día, el mate y la ciruela me miran de reojo descontentes, el asco me impide contestarles y me angustia la impotencia. Pero el zorzal se alza en vuelo y canta. En una de esas, me recuerda que yo también tengo alas y voz.
Yo escribo la primera palabra, la pluma escribe el resto... Canciones, descripciones, momentos, deseos, catársis, sentir. Todo aquello que siento al momento de escribir está acá.
lunes, 25 de mayo de 2020
domingo, 24 de mayo de 2020
Tal vez
Tal vez la muerte se haya olvidado de nosotres
En esta época donde todo es efímero
La muerte acosa cada segundo
El aburrimiento, el desierto que
reseca el alimento del fuego
Las tibias ansias en el estómago de un mediocre
La fría insatisfacción de noche que calma con porno analgésico
y nos convierte en juguetes de plástico
Lo único que perdura es la periodicidad de la muerte
Y el amor,
intacto
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)