Hay que ser
lo suficientemente
apegado a las convicciones
y desapegado a los sueños
Yo escribo la primera palabra, la pluma escribe el resto... Canciones, descripciones, momentos, deseos, catársis, sentir. Todo aquello que siento al momento de escribir está acá.
Ella se deslizaba por mi ladera
Suspiraba una melódica enredadera
¿Sabrá quién rompe su maleficio
de estar unida al sacrificio?
¿Será que en este solsticio
vendrán tiempos de prima verá?
Usted no es más que pies
en ejércitos de corazonadas
¿Por qué la necesidad de poner en palabras lo intangible? ¿Cómo explicás el sentimiento que te genera esperar una llamada que nunca llega, o tal vez lo inconsolable de no poder acompañarse a despedirse, abrazarse? Tal vez unas palabras que no serán escritas, mas su mirada y sonrisa queden plasmadas en la memoria colectiva. Pues el mundo lo va a extrañar, porque hace falta. Hace falta un señor de 80 con ganas de vivir. Testarudo como él sólo, ninguna sensación de peligro si ya atravesó, pisoteó y se embarró en él. Hasta dibujó angelitos en este suelo que llamamos "vida". No habría aprendido nada de vos, abuelo, si dijera que es cruel y tacaña la vida, si me enfocara en la injusticia de que alguien tan amado y acompañado muera sólo, aislado. No habría notado el aroma a jazmín del vecine con un cielo completamente despejado alumbrando el cálido "entonces ya está" de la abuela ilusionada, decantando en una gran cobija familiar.
Pocos minutos desapareció el covid, después de golpear con fuerza. El viejo testarudo desafió el "de hoy no pasa" de la boca de la doctora que afligida daba la noticia y lloraba porque claro, el abuelo se había ganado su corazón. Me pregunto si existe persona que no haya caído en sus encantos, su humanidad, mientras unos nervios tensan mi cuerpo sabiendo que en cualquier momento recibo esa llamada, de la que nadie se salva y aún así duele tanto...
17/05/2021