22/06/16
El sol alumbraba el pasto de tal forma que parecía una gran alfombra verde. Como la sala de música de mi jardín. Las hojas eran detalles en el suelo mientras pájaros volaban majestuosamente, embelleciendo ese paisaje tan triste y sucio como lo es siempre, o quizás no. Quizás no veo eso, quizás la fábrica, el humo, los camiones y la construcción dificulta la visión, mi visión, para ver cosas hermosas. Hay cosas heavys. Onda gallos decapitados, perros agusanados, ratas, pero también hay moras tiñiendo de violeta el asfalto. Tierra, barro los días de lluvia. Sombra los días de sol, árboles muy altos, el viento meciendo las ramas. El sol metiéndose entre hoja y hoja. Una familia comiendo en el patio, chicos y chicas jugando. El alambrado separa sus casas. Techos de teja y chapa. Sus miradas enternecidas, una mezcla de melancolía y felicidad. Hay pasto crecido, en el cual posan y vuelan muchas mariposas, de esas que tienen puntitos negros y alas naranjas (mi mente dice de "las comunes") ((y sí, amiguense estaría muy bueno que ustedes dos, mente lógica y creativa, trabajen juntos, como ese paisaje, como la vida)). Tiene cosas horribles y maravillosas. Una pendiente bien pronunciada. Una banquina toda oxidada y caída. Veo desprotección, veo descuido. Pero si presto atención, puedo ver belleza, puedo ver amor.
Mi primo me dijo primero y después lo escuché a Facundo Cabral decir: "No estás deprimido, estás distraído".
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