Frío como camilla blanca de la morgue
Seco como el pasto de mi jardín en verano
Malhumorado como niño que se depierta para ir a la escuela en invierno
Hambriento como buitres que esperan la muerte de un venado
Dormido como el viento que acaricia la frente de un ocaso
Pálido como la vela que se derrite en mi mesita de luz
Acelerado como un lamborghini al sonido del disparo
Colgado como una percha empolvada que sigue esperando sostener mi abrigo
Tenso como la cuerda que nunca estiré en tu nombre
Sólo como quien despidió a su amor en el muelle de San Blas
(Creo que ese era Felipe Sóla)
Sin rumbo como a quién no mata el viento norte
Pesado como un tul liviano que cayó embarrado y no puede lavarse
Así me siento sin mi mate
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