lunes, 13 de abril de 2020

El lapso entre la vida y la muerte

Ay! Si nos permitiéramos deslumbrar nuestras penurias. ¿Qué dirían nuestros ancestros al mirarnos censurar la boca mordida recorriendo nuestros cuerpos? Lamentarían haberse perdido el placer de sentirnos tantas vidas atrás y las muertes que vendrán adelante. La única forma de explicar este deseo profundo, sellado en el éter, cuyo eco rebota erecto en mis venas es esa. Sólo queda el recuerdo del momento en el que se paró el tiempo, y en ese instante, se volvió eterno, el lapso entre la vida y la muerte que queda girando en disco eterno orgásmico brotando espasmos inmanejables del súmmum de la excitación. Envidio aquellas palabras que te penetrarán mojándote poco a poco como lo haría con mi sed de desierto caliente que se friega, se toca, se relame al nombrarte. Susurros dulces al oído de ricura, la locura procura encontrarnos al perdernos no creyendo que sea posible lo vivido. Líbido vívido de vida, de amor, de encuentro compartido desahogándonos de pasión entregada (otra forma no sabemos), hallándonos de mirada sostenida. Y así, iluminarnos nuestros ojos brillosos que nos encienden faroles en la noche.

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