jueves, 27 de abril de 2017

Aves de luz

Mar de almitas ahogándose. Adultos inmóviles, mirando sin ver. Perdidos ojos cómplices de la tragedia. Vacíos, autómatas, error atroz de la humanidad, carencia de amor. Sin ningún tipo de consuelo. Yo no lo tengo. Sí, los tengo a ellos. Bah, sus sonrisas. Regalar sonrisas desprendiéndose de ellas, sin negocio o préstamo de por medio. Gracias, comprendo su dolor. Lo abrazo, acá estoy. A su lado, acompañándolos, mimándolos, amándolos. Sí, no es fácil, pero van a crecer. A seguir adelante. A transformar esos golpes y moretones en amor, abandono en atención, tristeza en alegría, dolor en satisfacción. Lágrimas derramadas en sangre por ignorancia. Por no escuchar nuestros corazones, ni sus corazoncitos. Valen mucho. El haber nacido en el barro no te convierte en eso. Fuimos barro alguna vez, y hoy son luz, son alas, hechas para volar, crecer, iluminar, expandirse, pequeñas aves de luz.
(Escrito escuchando a Ludovico y Bruno Arias)

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